esta vez no fue que no escribí por falta de tiempo, si no por qué no sé qué aportar.
La cosa dejó de causarme gracia o parecerme divertida. ni si quiera sé si me divierte que los demás se diviertan leyendo que a mi ya no me divierte.
trabajo en una dirección en la que nadie está dispuesto a jugarse por nadie. todos le temen a un gordo con cerebro militar sulfatado. sí, se le sulfató el chip. se ve que, cuando lo echaron de gendarmería (viste que a los dinosaurios no los echan, les dan la baja?), se olvidaron de quitarle el chip y bueh, a falta de uso: se le sulfató.
la pena es que a mi no me da miedo. yo le temo a las ratas, a las cucarachas, a las moscas verdes zumbonas, pero a los dinosaurios vivos: ni un poco. su actitud solo me provoca indignación, rebeldía y unas tremendísimas ganas de no dejar que un sorete de semejante tamaño atropelle como lo hace.
a veces pienso que las personas que laburan conmigo no se enteraron de que la dictadura terminó y, hoy, los cuarteles son refugio de soldaditos que lo máximo que pueden hacer en este país es ir a las rutas a leer cartas de la presidenta de la nación a los manifestantes que cortan caminos. eso y ensayar para desfilarnos en los festejos patrios. éste, además, sirve pa’ pintar: si te observa quieta más de dos minutos, manda a que te pasen brocha blanco y celeste.
tomé una decisión. hoy iré a ATE (asociación de trabajadores del Estado) a pedir turno con un abogado. quiero preguntar cuáles son mis derechos y cuáles son mis obligaciones como contratada por locación de servicios. en principio leí un artículo bastante interesante (y obvio, por otra parte, pero que no está de más leer porque de tanto vacío uno se olvida qué carajo es) que explica las diferencias entre contrato de trabajo y contrato de locación. por contrato de locación no se cumple horario, no se tiene jefe, no se percibe salario sino honorarios. yo percibo honorarios pero tengo jefe, subjefe y, por si fuera poco, superior, firmo planilla de horario y tengo que presentar certificado médico si me sube la fiebre. al margen de que lo de percibir es figurado, porque al día de hoy no percibimos una mierda. ya: parece que "macrete" se fumó los fondos para los contratos de todo el año (un palito y medio de mi dependencia) y ahora hay que ver de dónde sacan para afrontar los compromisos. mientras buscan o encuentran la tarasca, no depositan los sueldos, honorarios o como mierda quieran denominar a la miseria que me pagan por hacer de mueble para que un milico con el cerebro limado me mande pintar de escarapela nacional.
ayer, sin ir más lejos, el gendarme sorete verde militar (y verde sorete) me maltrató tres veces en una reunión con todos los jefes de área (que por acá el que no es cacique, se pinta la jeta). por lo que supe después, el único que me defendió de las pelotudeces que debe haber dicho antes de que llegara, fue Sopapa. gesto por el cual, quizá, me banque que (Sopapa)me succione los cachetes cada vez que me saluda.
el tipo se obsesionó con mi hora de llegada pero es tan absurdo cualquier planteo que realiza que uno siente que es ridículo discutirle. y, cuando llegás al punto de no poder decir nada porque tu superior no piensa y solo espera que le digas "sí, señor", y le hagas la venia, solo queda ir a buscar asesoramiento legal. es decir: o aceptás entrar en el delirio del "sí, señor" y el carrera march, o buscás ayuda.
la absurdez de este gendarme con nostalgia de picana llegó al límite de sugerirme que prevea los piquetes, que salga antes por si un piquete me espera en el camino. y todos miraban como si nada, como si me estuviera pidiendo algo lógico. la cosa fue así: me llama el ratón pérez (mi nuevo jefe) para avisarme que a las 14 había reunión con el dinosaurio y que quería que yo estuviera. hasta ahí lo tomo como un gesto de compañerismo del ratón (viernes y lunes había faltado porque no me pagan y, por lo tanto, no puedo pagarle a la niñera que se ocupa de mi hija de 12). le dije que se me complicaba llegar porque tenía una hora de viaje pero que lo intentaría. salgo con tiempo para llegar de sobra. no va que me atrapa un piquete? me quedo 40 minutos como una naba esperando el 7 que jamás pasaría por ahí. ¿no es simpático que para ir al culo del mundo me tenga que tomar el 7? cuando la neurona que dejó en pie este mierda con sello de director, conecta, reacciono y me tomo otro bondi que me lleva al subte. en verdad me tendría que haber quedado ahí, pero una es básicamente pelotuda, si no, no estaría laburando dos años para un milico que no se enteró de que ya no está en el cuartel. así es que me gasté dos boletos más de los que debería para no llegar tan tarde. llego, que es lo que debí haber evitado, y me retiene ratón para que vaya con él (quizá _tengo un ataque de optimismo_ hizo que lo espere para que entrara protegida). cuando, ya en la reunión, el sorete con cargo de ídem, me acusa de llegar tarde no reparo en que da por válida la hora en que arremete contra mí. igual, qué le voy a discutir, ¿qué en realidad yo no llegué cuando le canté el aurora, sino cuando llegué? tres veces me carajeó delante de mucha gente. y ninguna de las tres veces noté la contención de nadie. a lo que voy: no esperes que alguien te ayude en la municipalidá. en lugares así el que no es garca es cagón. y el que no es ni garca ni cagón, no merece que yo lo ponga en riesgo.
así que eso. mi decisión está tomada: no me quedo en un lugar donde me mal tratan. todavía no nació la persona que me someta (ni por un salario, ni por una relación, ni por un techo, ni por nada, mucho menos por nada).
ahora, mientras sale otro laburo, resuelvo si voy a trabajar a las 14 puntuales o presento certificado médico porque vuelo de fiebre y tengo bronquitis de caspa. solo lo dudo porque para faltar tengo que llamar a la jefa de personal, un personaje tan pedorro que me da sueño de solo pensar que le tengo que expresar algo más que buenas tardes. ayer se me vino al humor porque el cartoon verde militar le pidió que me marque de cerca. también! hay que ser inútil para mandar a la hormiga culona a marcarme a mí. me dice la pelotuda con familia patricia municipal (esas familias que entraron una vez en el gobierno de la ciudad y andá a sacarlos: marido, hijo, nuera, amante: todos empleados estatales): "me pidió el director que resuelva el tema de tu horario porque no puede ser que trabajes de 15 a 18". ¿cómo, cómo, cómo? le digo así y la mina no es que tiembla, pero da la sensación. no sé si la intimido con mi tamaño o que se hace la temblorosa para embocarme. en cualquier caso no llega chuparme un huevo porque huevos no tengo y con los del gendarme ni siquiera me entretengo. le digo: "no voy a dar por válida la afirmación de que mi horario es ese, señora recurso humano”. termina la conversación con lo de siempre: que lo hable con el director, que ella no tiene cómo saber a qué hora me voy (se puede ser tan infeliz de aceptar que no tiene cómo mierda saber si me voy a las 17 o las 21?) por lo tanto asume que la verdad es lo que el cartoon verde militar le dice. y yo concluyo que ese lugar supera los niveles de imbecilidad soportables.
son de cuarta y de cuartel.
a ver qué me dicen los de ate. ¿tengo derechos? si los tengo, pienso hacerlos valer. caso contrario: asumo que tampoco tengo obligaciones. y que me rescindan el contrato. ya lo dije hace meses: yo me voy a ir, es lo mejor que puedo hacer por mí, pero no les voy a regalar tres años de laburo en zona inhóspita como si tal cosa. el escándalo y el intento de validar mis derechos como persona (juicio) me acompañan. y que el señor director le haga caso a maradona… y, si le da el empeine, la siga chupando.
hay que rajar, viejo. ya lo dice el dicho: soldado que huye, sirve para otra batalla.
miércoles, 16 de junio de 2010
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