martes, 30 de marzo de 2010

el cementerio de los imprescindibles

es el único lugar del planeta donde nadie utiliza nada de lo que hacés pero los jefes de diferentes áreas se pelean por vos como si fueras imprescindible.
¿son joda o me están jodiendo?

jueves, 18 de marzo de 2010

no quiero que me toqueeeeeeeeeeeeee

jefe 1
rey honesto, rey depuesto

lo que sí tiene la administración pública es que, dentro de la monotonía, siempre pasa algo. esta semana los acontecimientos me remiten a los jefes. resulta que yo tenía un jefe copado. un tipo responsable, honesto, agradable, con el que podías sostener una conversación si, por caso, se cortaba la luz y no había más que esperar que vuelva. el mejor jefe que tuve de todos los jefes que tuve a lo largo y a lo ancho de mi historial laboral. un chabón que cuando alguien venía a hablar mal de mi (o de cualquiera de su equipo)como primera medida me defendía con uñas y dientes, como segunda se hacía responsable del moco en cuestión y, recién, como tercera y última cosa, si es que ameritaba, bien bajito y sin testigos, me cagaba a pedos por el error, nunca sin antes estar seguro de que a) era error; b) era mío. eduardo pérez era un fan de mi trabajo. del mío y de todos los que laburábamos en su equipo. decía que criticar el trabajo nuestro era como criticarse a sí mismo. además entendía, como pocos(o como ninguno) mi humor. y mi mal humor, también. mi sarcasmo y mi ostrasismo. solo se enojaba conmigo cuando me olvidaba de cerrar el puto armario. pero yo le decía que tenía problemitas cuando me daban dos órdenes a la vez y se le pasaba. me parece que se me nota que extraño a mi ex jefe. después le voy a mandar un emilio para contarle.

congelado
eduardo pérez tiene 40 años de empleado estatal, legajo intachable. no lo he visto llevarse un lápiz que no fuera suyo. no lo he visto utilizando una camioneta para cuestiones personales nunca jamás. no lo he visto dudar si quiera, ni un atisbo de tentación. parece que los demás tampoco. y resulta que eso no es bueno, que no pudieron hacerle pisar el palito. laburante de aquellos. yo diría que no parecía municipal. también vi cómo le fueron erosionando el optimismo y el buen humor. total que lo pusieron en el freezer. esto es: él era director operativo de una dependencia en la que ese cargo es casi más necesario que el del director general. cuando te congelan, te quitan el cargo y con el cargo el sueldo que percibís por ese cargo. con lo cual, a pocos meses de jubilarse, tras cuarenta años de servicio impoluto, eduardo pérez se quedó en bolas. pasó a ser como un empleado común, con el impacto que esto puede significar en un chabón que vive de su salario y no cobra ningún vuelto. para colmo de males, si es que las casualidades existen, el huevón de M compró un sofware nuevo para liquidar los salarios. tan nuevo, tan caro y tan óptimo que liquidó para el orto el salario de muchos compañeros municipales. en el caso de mi ex jefe, directamente le liquidó el salario: hace tres meses que no cobra. a pesar de ello no lo he visto agitar masas, ni revolear escritorios, ni cagar a trompadas al responsable de sus penurias morales y económicas. me dijo que él duerme tranquilo y que por donde camina, recibe muestras incondicionales de afecto y respeto. le dije que lo segundo podía ser pero que los hijos de puta también duermen tranquilos. y cuando no pueden se mandan doble dosis de clonazepan.

jefe dos
a rey muerto, rey puesto.

uno de los delegados gremiales asume como director operativo.
¿ganamos un director o perdimos un delegado?
pregunté, pero nadie me respondió. como no tengo nada en contra de mi nuevo jefe, traté de respirar hondo y esperar que las cosas se acomoden. no va que al tercer día lo atropella un auto.
jodeme?! fue mi exclamación cuando me lo contaron.
por suerte está bien, no le pasó nada, pero estuvo como un mes sin venir. así que quedamos acéfalos. como si expulsada k, a cobos lo pisara un auto (dios no lo permita). como dos semanas después alguien se dio cuenta y todo siguió igual. el que hace, haciendo lo suyo y el que no, disimulando.
así que entre las fiestas, el accidente, el carnaval y las vacaciones, nos fuimos fumando el infierno hasta la fecha impuesta como límite: marzo.

ya es marzo y las cosas parecían normalizarse en una especie de mierda a la que cada quién intenta acostumbrarse y algunos decidimos no acostumbrarnos ni por todo el oro del mundo. pero, dentro de la desesperación reinante, mal que mal ya le había captado la onda a mi jefe nuevo y bueno, ahí estábamos, él aceptando que le puede llegar a servir mi laburo y yo tratando de que el laburo de tantos meses no terminé en la papelera de reciclaje.
no sé, digamos que, de alguna manera, ya me estaba acomodando. no va que viene mi jefe nuevo y me dice:
te aviso que hasta el 14 de abril no vuelvo.
y es acá donde llega el punto que motiva este post.

¿cómo un mes, basile?, le digo.
son mis merecidas vacaciones, me responde.

jefe tres
el interino (que bien suena a uterino)

¿y quièn se queda en tu lugar?, le pregunto.
ubaldo, me responde con sonrisita socarrona.
vos no tenés derecho a hacerme una cosa así. sos un abandónico, basile, le reclamo.
basile esboza otra sonrisa.
no te merecés mis respetos.
basile, cagado de risa.
no te rías, no ves que ubaldo es molesto: da besos húmedos, ernesto.
el tipo no podía parar de reírse.
es que vos te reís porque a vos no te besa. no te chupetea el cachete. vos andás mojándole los pómulos a las administrativas? además, te toca. y no son cosas mías, de ningún modo. porque yo antes de lanzar una acusación de tamaña magnitud al eter, me cercioro de que no sean ideas mías. y le pregunté a todas las chicas. y todas me dijeron: es verdad, es un asco. yo antes, me escondía, me metia debajo de los escritorios cuando lo veía venir, me abrazaba al primer municipal que se cruzaba pero ahora que es mi jefe cómo hago? o lo beso o me pone ausente.

con ubaldo no podés ir con la espalda medio descubierta porque el chabón te la toca. como te va a tocar? explicámelo.
bueno, me dijeron una vez, pobre tipo, se le murió la mujer de cáncer.
por un segundo me quedé: uy, pobre ubaldo, dije. porque en el fondo es buen tipo. aunque no te pongo las manos ni en el fuego de la cocina de la barbie por lo que acabo de decir. pero la comprensión pedorra me duró tres segundos. o sea. qué carajo tiene que ver que se le murió la mujer. lo acompaño en el sentimiento, lo entiendo no sabe cómo pero por eso me tiene que mojar el make up cada vez que me ve.
además, ¿cuándo se murió ubalda?
hace seis meses.
y si este hijo de puta me chuponea desde mucho antes. no, no, no... yo no voy a trabajar más. a mi me molesta. me modifica el humor, me predispone a prácticas criminales compulsivas. de pronto me encuentro deseando autos que sigan atropellando jefes.

así están las cosas, 30 grados a la sombra y yo voy con polera y pasamontañas al laburo. que se chuponee la lana, ubaldo y la reputísima madre que lo parió. hablando de lana. un día estábamos cuatro personas. a saber: basile, santiago, ubaldo y yo. yo concentrada en mi planilla (a la que mi ex jefe bautizó app _archivo plano y pedorro_ en homenaje a los que ninguneaban nuestra humilde base de datos). y estos andaban midiéndosela y contando pelotudeces machistas. entonces le toca el turno a ubaldo y empieza:
escuchá moria (él se piensa que yo me llamo moria porque mis compañeros me dicen moria por la vedette, mote que me quedó de una época más divertida en la que cuando iba con el pelo planchado y flequillo, pelaba la lima de uñas y les hacía chiribí chiribí a los compañeros de la privada).
y yo no decía nada y ponía cara de estoy trabajando, no tengo tiempo de escucharte. entonces me empieza a tocar el brazo para que escuche. por qué me toca el brazo si a mi el audio me vino en los oídos. en fin. que dale, moria, escuchá. viste cuando decís, si total lo voy a terminar escuchando, mejor lo escucho ahora así termina el suplicio de la manito en mi piel de una puta vez. bueh, no viste porque nunca te pasó semejante incordio. no va que el tipo se pone a contar cómo un amigo se cogía a una oveja. a vos te parece que un tipo, en mi lugar de laburo, fuera de todo contexto, me insista para que yo escuche cómo se culeaban a la ovejita del peón de campo. qué viejo pajero, dejate de joder. y este es el que esta de luto porque se le muriò la mujer (y conste que ese día harían dos meses, pobre señora de ubaldo).

la última fue ayer. voy respirando hondo y lo saludo:
hola ubaldo- y le ofrezco, como en sacrificio, mi pómulo izquierdo. ya familiarizada con la idea de que es imposible escapar de la saliva ubaldana practico un sistema que hace que el tipo no se pueda instalar demasiado en mi cachete. se trata de hacer fuerza hacia afuera, como si te expulsaras de la ventosa de la boca del cogedor de ovejitas. entonces cuando yo meto presiòn hacia fuera, noto que hay una fuerza superior que me impulsa hacia adentro. y yo, que llego loca de ese paseito por las villas miserias porteñas que macri que regaló, le digo:
bueno, ubaldo ya te di beso, qué más querès?
dos, me dice.
dos qué, la concha de tu madre?
dos besos.
por qué?, sos español?, hay inflación de besos?
porque es mi cumpleaños.
ah.... bueno, feliz cumpleaños, feliz cumpleaños, feliz cumpleaños. con la cuestiòn de que era el cumpleaños y que pobre, ubaldo, qué triste estaría, primer cumpleaños de viudo, el chabón me lambeteó toda la cara. quedé de cama. encima yo pensé que era bueno y de bueno no tiene ni un pelo de oveja. buchonazo, milico, con esa idea del deber al pedo que me subleva el espíritu santo y la trinidad guevara. está dele armar quilombo entre todos. te hace quedar como una pelotuda, te pide que te quedes en tu puesto de trabajo. decí que a mi todo me chupa tanto pero tanto un huevo que lo mando a cagar.
escuchame, ubaldo, por qué no vas a buscar la torta a ver si alguien te sopla la velita y me dejás a mi que decida cuando ocupo mi lugar y cuando salgo a pastorear- te juro por mi botox que se lo dije con fe y valor.
no, porque viste el director... me susurra.

el tipo para susurrar necesita agarrar. es agarrero. si no te toca, no respira. y te susurra cómplice como "soy tu amigo, te cuido del director".
mirá, ubaldo, le dije, no encuentro una expresión más adecuada, no me traje el cuaderno de metáforas, así que te pido disculpas por mi vocabulario (pedirle disculpas a un chabón que te narra las aventuras sexuales del peón y la ovejita, a lo que hemos llegado por un miserable salario) y te informo: a mi el director me chupa un soberanísimo huevo. yo trabajo porque vengo a laburar. y hago las cosas bien porque no sé hacerlas de otro modo. me educaron asi, el trabajo al dia porque tiene que estar al día, que el director, el ministro, el contribuyente, el fiscal, el jefe de gobierno o el larreta de turno... no es un tema mìo y no modifica mi esmero. entendiste?
y recién ahí soltò, el tipo (mi brazo, todavía lo sostenía como si estuviéramos en el subte y yo fuera pasamanos).

para mi que no renuevo contrato ni que le ofrezca el mentón para sus besos. al cabo que tambièn eso me chupa un huevo, y no justamente el de ubaldo.